todo vuelve
Parece haberse estancado. La vela se ha consumido. La bombilla se ha fundido. El sol brilla; por su ausencia. Lo tenue surge de entre los surcos, de entre los estigmas. Todo lo abarca. Volvieron los días grises. La lágrima de Prometeo; su infinita tortura. Su desesperación; su impotencia; su condena.
Es difícil imaginar átomos atravesando nuestro cuerpo creando túneles prácticamente inexistentes e imperceptibles. Es difícil sentirlo. Es difícil regenerarse por la mañana y tener que renacer de nuevo por la noche.
Crear anhelos ajenos para pasar desapercibido. Para que haya colores por fuera. Es difícil adormecer a la conciencia y a la duda, al dolor y al sufrimiento, al sentimiento asesino. Más fácil es engañar a lo inerte, a lo muerto.
Hasta ahora funcionaba, Prometeo había dejado de sufrir
y de nuevo vuelve a ser torturado. Con castigos divinos y dagas de fuego.
Vuelven los días grises. La lluvia; el gris; el negro



